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Soñar en Boedo - Crítica del Diario Clarín

TEATRO: CRITICA: "SOÑAR EN BOEDO"
La herencia y el desencanto
Una familia de barrio, que se ve sacudida por una sorpresa. Buenas interpretaciones para un texto de Alicia Muñoz.
Por: María Ana Rago
Buenos Aires, jueves 9 abril 2009
http://www.clarin.com/diario/2009/04/09/espectaculos/c-00901.htm


Una familia del barrio de Boedo: un padre carpintero, una madre ama de casa, un hijo joven y sin rumbo, y una abuela que anda medio perdida en sus recuerdos. Les cuesta llegar a fin de mes. Leen el diario que les presta el canillita amigo y que luego tienen que devolver, porque no tienen dinero para comprarlo. La noticia de una generosa herencia abre la esperanza de cambiar esa dura realidad, a la que de algún modo ya están acostumbrados y que no los priva de cierto estado de felicidad. Pero poderoso caballero don Dinero hace de las suyas con estos seres que se resisten a "vender" su tranquilidad por unos pesos. Esto sucede en Soñar en Boedo, de Alicia Muñoz (la misma autora de Justo en lo mejor de mi vida), que se estrenó en el teatro Carlos Carella.



La herencia que le dejó un tío a Julián (Rubén Stella), ¿es realmente un golpe de suerte? Pochi (Mimí Ardú) cree que sí, que va a poder cumplir muchos sueños postergados. Franco, el hijo (Ignacio Toselli) supone lo mismo. Tonio (Esteban Prol), amigo de la familia, celebra la noticia. El único que no está tan seguro de que la herencia sea algo bueno es el propio Julián. Y Celia (Haydée Padilla) vive su mundo; ni siquiera acepta la muerte del difunto, un hermano suyo.



Suena música de fondo; tangos, para recrear el ambiente porteñísimo que exige el texto y acompañar el tono melancólico. Estos personajes están en "la mala", siempre "llorando el peso", son bien argentinos y remiten unos a criaturas del grotesco y otros a las del realismo. La dirección de Julio Baccaro logra darle a la puesta la síntesis necesaria.



Soñar en Boedo presenta tópicos comunes con Justo en lo mejor de mi vida. No es un espectáculo pretencioso. Sencilla, emotiva, con buenos niveles de interpretación y trazos de humor esta obra recientemente estrenada, a pesar de que cae en unos cuantos lugares comunes, ofrece los elementos necesarios para entretener, invitar a la reflexión y arrancar algunas sonrisas en la platea.

14-01-08 :: Dos Otelos en variados apuros


FUENTE: Diario La Prensa
AUTOR: Isa­bel Cro­ce
FECHA: Buenos Aires, 14 enero 2008
LINK:
http://www.laprensa.com.ar/secciones/nota.asp?ed=2658&tp=11&no=86047



LA NUEVA VERSION DE ‘El TENOR’ PERMITE EL LUCIMIENTO DE FABIAN GIANOLA
Dos Otelos en variados apuros

‘El te­nor’, de Kurt Lud­wig. Di­rec­ción: Car­los Oli­ve­ri. Es­ce­no­gra­fía: Da­niel Fei­jóo. Ves­tua­rio: Mer­ce­des Co­lom­bo. Ilu­mi­na­ción: Ro­ber­to Tra­fe­rri. Ac­to­res: Fa­bián Gia­no­la, Ro­dol­fo Ran­ni, Me­li­na Pe­trie­lla, Da­río Lo­pi­la­to, Mi­mi Ar­dú, Sa­bri­na Ro­jas, Cris­ti­na Al­be­ró y Ger­mán Kraus. Me­tro­po­li­tan (Co­rrien­tes 1343).



No es la pri­me­ra vez que se pre­sen­ta en Bue­nos Ai­res ‘El te­nor’, obra de Ken Lud­wig, que se con­vir­tie­ra en éxi­to in­ter­na­cio­nal des­de sus ini­cios co­mo pro­duc­ción de An­drew Lloyd We­ber. Pre­sen­ta­da en más de vein­ti­cin­co paí­ses fue ga­na­do­ra de dos pre­mios Tony y otras im­por­tan­tes dis­tin­cio­nes.

La ac­tual ver­sión ar­gen­ti­na se apo­ya en un elen­co de fi­gu­ras en­tre las que so­bre­sa­len, Ro­dol­fo Ran­ni, Fa­bián Gia­no­la y Ger­mán Kraus

Am­bien­ta­da en la dé­ca­da del 30, la ac­ción se cen­tra en una pe­quea com­pa­ñía mu­si­cal, que, ce­le­bran­do su ani­ver­sa­rio, trae a Cle­ve­land una ver­sión de la ópe­ra ‘Ote­lo’ con la pre­sen­cia de una es­tre­lla del can­to lí­ri­co, muy so­li­ci­ta­da por sus ad­mi­ra­do­ras, el te­nor Ti­to Me­re­lli. Co­mo buen di­vo, el can­tan­te, pa­ra de­ses­pe­ra­ción del ad­mi­nis­tra­dor del tea­tro, no po­drá afron­tar el com­pro­mi­so por ra­zo­nes que no ade­lan­ta­mos y obli­ga­rá a un reem­pla­zo por par­te del tí­mi­do fu­tu­ro yer­no del ad­mi­nis­tra­dor.

Lue­go de una ti­bia pri­me­ra par­te, la obra al­can­za su cli­max ideal den­tro de la far­sa y la co­me­dia de en­re­dos con el re­cur­so de sus­ti­tu­ción de pa­pe­les, un co­no­ci­do dis­po­si­ti­vo uti­li­za­do ya en tiem­pos del tea­tro pri­mi­ti­vo. La ca­de­na de equí­vo­cos bien en­tre­la­za­dos y el to­no de ‘ci­ne mu­do’ da­do a per­se­cu­cio­nes, en­tra­das y sa­li­das lo­gran dar a la his­to­ria un jus­to cres­cen­do hu­mo­rís­ti­co.


NE­GROS EN­RE­DOS

Un atrac­ti­vo elen­co, con fi­gu­ras que van des­de la clá­si­ca in­ge­nua de Me­li­na Pe­trie­lla, pa­san­do por la im­pac­tan­te Sa­bri­na Ro­jas, la co­rrec­ción y ele­gan­cia de Mi­mi Ar­dú, el des­par­pa­jo de Da­río Lo­pi­la­to, de buen ma­ne­jo es­cé­ni­co o la po­pu­lar Cris­ti­na Al­be­ró, co­mo la es­po­sa del can­tan­te, lo­gran la atrac­ción del pú­bli­co.

Pe­ro sin lu­gar a du­das el fuer­te de la pie­za es­tá en el có­mo­do pro­fe­sio­na­lis­mo de Ro­dol­fo Ran­ni, la atrac­ti­va com­po­si­ción de Ger­mán Krauss y el per­so­na­je crea­do por Fa­bián Gia­no­la, in­du­da­ble­men­te el dis­pa­ra­dor de una ex­plo­sión de ri­sas que con su so­la apa­ri­ción co­mo Ote­lo pro­vo­có que el Me­tro­po­li­tan es­ta­lla­ra en una uná­ni­me car­ca­ja­da. A par­tir de ese mo­men­to y con la apa­ri­ción de los dos ‘mo­ros de Ve­ne­cia’ se ol­vi­da la ti­bie­za ini­cial y la me­mo­ria co­lec­ti­va evo­ca los me­jo­res mo­men­tos de los Her­ma­nos Marx o las per­se­cu­cio­nes de los inol­vi­da­bles Ab­bot y Cos­te­llo y el Gor­do y el Fla­co.

Hay po­cos ac­to­res ca­pa­ces de des­per­tar es­ta reac­ción con el so­lo ma­ne­jo de los ges­tos en un ros­tro ab­so­lu­ta­men­te en­ne­gre­ci­do por el ma­qui­lla­je. Mo­men­tos de jue­go vo­cal (‘Si no fue­ra pe­ro lo es...’y el ro­tun­do ‘per­che no’) de­mues­tran un apro­ve­cha­mien­to de la ri­que­za lú­di­ca del tex­to. Es­to, su­ma­do al don de la pan­to­mi­ma de Gia­no­la obli­gan a pen­sar al he­cho de que una ma­yor bús­que­da pro­fe­sio­nal pue­de lle­var­lo a un lu­gar pri­vi­le­gia­do en el mun­do del tea­tro. Si hay al­gu­na crí­ti­ca a su de­sem­pe­ño pro­fe­sio­nal, se­ría un as­pec­to no de­ma­sia­do ad­ver­ti­do en ge­ne­ral y es la co­lo­ra­tu­ra y vi­gor de la emi­sión vo­cal, que no es­tá a la al­tu­ra de la ri­que­za de su ex­pre­si­vi­dad cor­po­ral. Su per­so­na­je, suer­te de Clark Kent aguar­dan­do la trans­for­ma­ción de Su­per­man, no des­bor­da en nin­gún mo­men­to bus­can­do el fa­vor del pú­bli­co o yen­do tras la ri­sa fá­cil con so­breac­tua­cio­nes.

El te­nor pre­sen­ta un ele­gan­te ves­tua­rio y una te­le­vi­si­va es­ce­no­gra­fía.

07-11-07 :: El pasado


FUENTE: Blog Espectadores
AUTOR: 7 noviembre 2007
FECHA: La spectatrice
LINK:
http://espectadores.wordpress.com/2007/11/07/el-pasado/



Estreno previsto para mañana jueves 8/11.

Quizás la última palabra la tengan quienes leyeron la novela de Alan Pauls. Por lo pronto, podrán evaluar con conocimiento de causa el trabajo de adaptación (hablando de Roma…), y a partir de esa base, construir una opinión bien -o mejor- fundamentada. En cambio, quienes ni siquiera tuvimos la suerte de hojear el libro del escritor argentino sólo podemos comentar la versión cinematográfica de Héctor Babenco, con las limitaciones del caso.
Cuesta reconocer en El pasado al director de las inolvidables El beso de la mujer araña y Pixote. Por momentos, el problema parece originarse en un guión forzado, artificioso, sentencioso. Por momentos, da la sensación de que el gran escollo son las (sobre)actuaciones, especialmente las de Analía Couceyro y Moro Anghileri (sin llegar a tales extremos, a Gael García Bernal se lo ve tenso, incómodo, tal vez por tener que imitar el acento rioplatense).
Sin dudas, el planteo del film es interesante. Me refiero a la metáfora sobre un ayer obsesionado, empecinado, acosador, ineludible. Como si, lejos de toda visión nostálgica, los recuerdos nos aplastaran igual que una mujer posesiva, celosa, tirana, border, incapaz de abandonar/liberar a su ex pareja.
Si alguna feminista señalara que la alegoría posee rasgos escandalosamente misóginos, el reproche sería pertinente. De hecho, el pobre Rímini debe lidiar con una Sofía y una Vera tan monstruosas como castradoras (la mutilación es tal que el protagonista pierde su condición de hombre proveedor, cuando inexplicablemente olvida sus conocimientos de lenguas extranjeras y por lo tanto se convierte en traductor renegado, desempleado y desahuciado).
A modo de consuelo, podrá decirse que lo mejor de este largometraje es la intervención de Ana Celentano y Mimí Ardú (¿se acuerdan de su papel en El bonaerense?). Por un lado, ni una ni otra recurren al histrionismo exagerado. Por el otro, sus personajes Carmen y Nancy cumplen con la importante misión de rescatar -aunque sea por un rato- a un hombre arrinconado, absorbido, engullido, condenado, castigado por su pasado.
Por lo demás, la película de Babenco corre serios riesgos de resultar un título menor, incluso fallido, sobre todo cuando se tiene en cuenta la interesante trayectoria de este cineasta argentino hace tiempo radicado en Brasil. Dicho esto, habría que ver qué opinan quienes leyeron la novela de Pauls, ¿no?
PD. Va un agradecimiento especial para Leticia Menetrier de Blog Hunters y la gente de Fox por invitarme a una función privada (privadísima, en realidad: de hecho, ¡para mí sola!) de El pasado.

24-03-05 :: Sinuosa vía hasta el cariño


FUENTE: Diario La Prensa
AUTOR: J. C. F.
FECHA: Buenos Aires, 24 marzo 2005
LINK:
http://www.laprensa.com.ar/secciones/nota.asp?ed=1659&tp=12&no=53908


"UN AÑO SIN AMOR" ES UNA "OPERA PRIMA" BIEN REALIZADA POR ANAHI BERNERI
Sinuosa vía hasta el cariño

Ficha técnica:"Un año sin amor". Argentina, 2004. Dirección: Anahí Berneri. Guión: Pablo Pérez y Anahí Berneri. Fotografía: Lucio Bonelli. Dirección de arte: María Eugenia Sueiro. Vestuario: Roberta Pesci. Música: Leo García y Martín Bauer. Actores: Juan Minujin, Mimi Ardú, Javier Van De Couter, Carlos Echevarría, Ricardo Merkin, Bárbara Lombardo y Osmar Núñez. Presenta: DCA. Duración: 96 minutos. Calificación: Para mayores de 18 años.



Un escritor joven enfermo de sida que busca desesperadamente el amor que no tiene, es el tema abordado por Anahí Berneri en su opera prima, basada en una novela autobiográfica de Pablo Pérez, coguionista con ella del filme.

En "Un año sin amor" coinciden varios temas. Está ambientada en 1996, época en la que según se aclara en la película se comenzó a probar el cóctel de drogas, que posibilitó a lo largo del tiempo a los enfermos soportar mejor una enfermedad, a la que hoy se considera prácticamente crónica.


UNA AUTOBIOGRAFIA

A este sesgode la historia se suman momentos de la vida de un joven escritor que vive solo con una tía, y a quien su padre le presta dinero para engrosar las entradas que tiene por escribir algunas notas, mientras sostiene la ilusión de que su libro autobiográfico sea aceptado por alguna editorial, hecho que desencadenará el conflicto final de la película.

"Un año sin amor" se interna en la vida de ese muchacho al que se lo ve tratar con sus médicos, concurrir a hospitales en un estado casi crítico, pero esencialmente el relato apunta a enfocar a Pablo, el protagonista, en su encuentro con seres anónimos de la noche gay de Buenos Aires.

En ese recorrido por la movida porteña se lo ve ingresar a lugares en los que se practica sadomasoquismo, la cultura "leather" (cuero), con hombres vestidos con ropa negra de ese material, o que semidesnudos o desnudos se azotan con látigos, o se golpean, como una forma de encontrar satisfacción o placer a partir de la tortura.

El filme está muy bien narrado. Tiene escenas cortas y un tratamiento visual con un suave granulado en la imagen que le otorgan cierto distanciamiento a la hora de contar el drama de ese joven, que de algún modo representa a muchos otros en el mundo de hoy.


BUENOS INTERPRETES

Anahí Berneri se rodeó de un magnífico equipo, con actores que en su mayoría provienen del "off" porteño. A esto se suma el cuidado en el abordaje de un tema tan delicado, en el que la directora muestra, pero no juzga comportamientos, ni tampoco inclinaciones personales del protagonista. En síntesis, Berneri desarrolla la historia de amor de un hombre joven que intenta que otros de su mismo sexo lo quieran.

Juan Minujin, su protagonista concreta una actuación de muy buenos recursos interpretativos, meritoria es su entrega en aportar una "máscara" de verosimilitud al dolor que parece padecer de continuo el muchacho que no sabe en qué momento va a morir. Son correctas las actuaciones de Osmar Núñez, como el especialista en la práctica "leather"; Javier Van De Couter, el amante y Mimi Ardú, en el papel de la tía.

"Un año sin amor" ganó el premio de la Fripresci en el reciente Festival de Mar del Plata.

03-01-07 :: Una comedia de enredos graciosa, efectiva y ágil de enredos


FUENTE: Diario La Nación
AUTOR: Carlos Pacheco
FECHA: Buenos Aires, 13 enero 2007
LINK:
http://www.lanacion.com.ar/entretenimientos/nota.asp?nota_id=978445


Una comedia de enredos graciosa, efectiva y ágil de enredos
El elenco cuenta con actores que conocen el género
El tenor, de Kem Ludwig. Dirección: Carlos Oliveri. Con: Fabián Gianola, Rodolfo Ranni, Cristina Alberó, Germán Kraus, Melina Petriela, Mimí Ardú, Darío Lopilato y Sabrina Rojas. Escenografía: Daniel Feijoo. Vestuario: Mercedes Colombo. Diseño de iluminación: Roberto Traferri. En el Metropolitan 1 (Corrientes 1343). Funciones: miércoles a viernes a las 21,30; sábados 21 y 23,15; domingos a las 20.30. Duración: 90 minutos.

Nuestra opinión: buena

La celebración de un importante aniversario en un teatro de Ohio posibilita que se invite a un destacado tenor, de nivel internacional, a una gala en la que se interpretará Otelo . El ilustre artista llega con una esposa a la que no se esperaba y con algunos problemas de salud. Esta última situación generará una serie de complicaciones entre los organizadores, todos ellos profundos admiradores del artista, aunque algunos dejan entrever cierto interés extra a la hora de conocer al hombre. La comedia de Kem Ludwig lleva recorridos ya muchos escenarios y, aunque a su texto se le nota el paso del tiempo, hay algunas cualidades que se mantienen intactas y que le permitirán a los espectadores entretenerse y divertirse. Esas cualidades de las que hablamos se sostienen, sobre todo, en la forma en que el escritor construye cada uno de los enredos, lo que posibilitará que los intérpretes desarrollen un juego siempre intenso y muy gracioso. El director Carlos Oliveri tiene experiencia en el género, sabe desentrañar un vodevil y permitirles a sus actores un lucimiento importante. Aquí cuenta con un elenco bastante homogéneo, con protagonistas muy acostumbrados a sacarles provecho a las diversas situaciones de una comedia y entre todos construyen un espectáculo acabado que el público recibe con interés y, al final, aplaude con ganas. Aunque todavía son notorios algunos desajustes de ritmo, sobre todo al comienzo, El tenor va creciendo de a poco y alcanza su pico máximo cuando se acerca la hora de la función en la ficción. Allí la dupla Fabián Gianola-Rodolfo Ranni muestra una muy aceitada relación, a la que se suma con buenos logros la interpretación de Germán Kraus. Entre las mujeres merecen reconocerse las labores de Cristina Alberó y Mimí Ardú.

Carlos Pacheco

Críticas por "El bonaerense"


"...las escenas de sexo entre Zapa y Mabel (Mimí Ardú) una profesora del curso son intensas y crudas" (Diego Lerer, Diario Clarín, 19-09-2002)

"Mimí Ardú, una elección fantática en la creíble piel de Mabel" (Laura Ufbal, La linterna, Radio América)

"...algunos aciertos de casting (como Hugo Anganuzzi o Mimí Ardú)" (Diego Batlle , La Nación, 19-09-2002)

"La excelente actuación de Jorge Román, como así también de Mimí Ardú y de un elenco parejo en méritos, es un motivo más para disfrutar de este film, uno de los mejores del cine argentino del año." Osvaldo Quiroga LEER NOTA

"Mimí Ardú, una revelación" (Luciano Monteagudo, Página 12, 19-09-2002) LEER NOTA

"Es estupenda la escena de los disparos al aire durante la sórdida navidad en la seccional, lo mismo que la del encuentro sexual dentro del auto entre Zapa y su profesora policial (Mimí Ardú)" (Ámbito Financiero, 19-09-2002)

"Destacable actuación" Luis Pedro Tony, Radio 10

"Mimí Ardú cumple el mejor trabajo de su carrera, una actuación válida para un premio,tras una excelente trayectoria que ha ido desde la revista teatral hasta el canto y desde los teleteatros hasta el cine" (Gedalio Tarasow, Tiempos del Mundo, 17 octubre 2002)

"Los críticos que escuchan el programa tienen que tener en cuenta el trabajo de Mimí Ardú para el premio revelación del próximo año" Juana Patiño, FM Nacional

"Si algo llama la atención el 'El Bonaerense' son las dos muy jugadas escenas de sexo que hay entre el recién ingresado Zapa y la ofcial Mabel (Mimí Ardú), una veterana de la fuerza con experiencia en novatos. Entre la agresión y la ternura, con todo la tensión que los rodea, Zapa y Mabel se buscan, se rechazan y se encuentran. Una lección sobre como filmar escenas sexuales en cine" (El cielo, Diario Clarín, 22/09/2002)

"Párrafo aparte merece el brillante plantel de actores encabezado por el talentoso Jorge Román y la recuperada Mimí Ardú, y una galería de secundarios memorables" (Guillermo Courau, Revista Pronto, 25/09/2002)